El aprendizaje es un proceso activo: Los estudiantes no son recipientes vacíos que se llenan de conocimiento, sino que son participantes activos que construyen su compresión a través de la exploración, la experimentación y la reflexión.
El conocimiento se construye socialmente: El aprendizaje no es un proceso individual, sino que se enriquece a través de la interacción con los otros.
El aprendizaje es contextualizado: El conocimiento no es algo abstracto y universal, sino que está ligado a situaciones reales y relevantes.
El aprendizaje es un proceso personal: Cada estudiante tiene su propio estilo de aprendizaje, sus propios intereses y sus propias experiencias. La enseñanza constructivista reconoce y valora la diversidad de los estudiantes.