Margarito, Filipino y Ramses

Margarito, Filipino y Ramses

Una de esas historias interesantes y bonitas del colegio, tiene que ver con los tres arbolitos que destacan en el patio central, bajo los cuales nos encanta sentarnos a observar el panorama, disfrutando de su acogedora sombra. La historia comienza en septiembre del año 2006, cuando los estudiantes, que en ese momento iniciaban su bachillerato (Promo XI), decidieron colocarle un nombre a cada uno de esos tres arbolitos que encontraron recién sembrados al volver de las vacaciones, Margarito, Filipino y Ramses. Luego, adoptaron a Filipino (el arbolito del medio) como parte del salón; este grupo de estudiantes se reunía alrededor de su tronco, le contaban historias, le cantaban, tocaban instrumentos para él, fue confidente y paño de lágrimas, compartían alegrías, logros y tristezas con él, le recitaban poemas, y su sombra siempre fue uno de los lugares favoritos de estos muchachos. A medida que pasaban los años, se hacía evidente, la forma como la atención y el cariño que recibía Filipino, influía en su crecimiento y desarrollo, puesto que de los tres, era el más alto, verde y frondoso, luego le seguía Margarito, al que una que otra vez se acercaban para conversar con él, y el más pequeño y con muy pocas hojas en sus ramas, era Ramses, al que nunca prestaron atención. Hoy en día los tres lucen hermosos, pero la diferencia, sobre todo de Filipino en comparación con los otros dos es fácilmente observable. Esto no es más que una muestra del poder del amor, y nos invita a hacer la siguiente reflexión: ¿Si esto puede hacer el amor con un organismo vivo “sin sentimientos ni emociones”, cuántas maravillas puede lograr en nosotros los seres humanos? Gracias Promo XI por tan bonita experiencia y enseñanza.

Autoría: Profesora Brigelba Araujo.